Gólgota es una pintura datada en el año 1.900 d.C., perteneciente al simbolismo.
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| Gólgota |
Fue pintado por el pintor y grabador noruego Edvard Munch (también conocido como Munch).
El cuadro formó parte de la colección de arte del artista.
Hasta que tras su fallecimiento, ocurrido en enero del año 1.944 d.C., legó postumamente todas las obras de arte que aún conservaba en su poder, incluida Gólgota, a la ciudad de Oslo (Noruega).
En el año 1.963 d.C. la pintura pasó a formar parte de la colección de arte del Museo Munch (también conocido como Munchmuseet) (año de su inauguración), localizado en la ciudad de Oslo (Noruega).
Descripción
Tiene una altura de 80 cm y una anchura de 120 cm. Está pintado al óleo sobre lienzo.
Se trata de una pintura que representa el tema bíblico de la Crucifixión de Cristo sobre el monte Gólgota (también conocido como monte Calvario).
Además cabe enfatizar que el autor no representó una escena religiosa, sino que representó el tema como un símbolo universal del sufrimiento humano, el dolor, la soledad y reflejó sus propias tensiones y angustias internas.
Debajo de la cruz hay representada una densa multitud de rostros humanos, distorsionados, alargados y cadavéricos con tonalidades amarillas, rojas y verdes.
Sobretodo llama la atención como los rostros humanos representan apatía, el juicio social y la desconexión de los seres humanos por el entorno frente al dolor del individuo.
El cuerpo de Jesucristo clavado en la cruz está representado brillando con una luz etérea que contrasta con el fondo turbulento compuesto por de colores sombríos y pinceladas violentas.
En cuanto a la composición resaltar como el autor distorsiona deliberadamente las líneas y los rostros priorizando la carga emocional sobre la representación realista.
Asimismo destaca la utilización de una paleta cromática formada por colores intensos y pinceladas enérgicas que dan como resultado una atmósfera opresiva y la representación de un vacío existencial.
Para finalizar subrayar que numerosos investigadores consideran que el pintor y grabador noruego Munch reflejó sus propias facciones en el rostro de la figura crucificada.
De ésta manera el artista se estaría proyectando a sí mismo como un mártir, es decir, una persona incomprendida por la sociedad y consumida por sus demonios internos.
Actualmente se encuentra en el Museo Munch, Noruega.
