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martes, 20 de enero de 2026

El Beso

El Beso, también conocido como Episodio de la Juventud, es una pintura datada en el año 1.859 d.C., perteneciente al romanticismo.

El Beso

Fue pintado por el pintor italiano Francesco Hayez.

Se conoce que la pintura fue un encargo privado por parte del aristócrata italiano Alfonso Maria Visconti di Saliceto, formando parte de su colección de arte durante más de veinticinco años.

Hasta que en el año 1.886 d.C. la pintura El Beso fue donada a la Pinacoteca de Brera (Italia), dónde pasó a formar parte de su colección de arte.


Descripción

Tiene una altura de 112 cm y una anchura de 88 cm. Está pintado al óleo sobre lienzo.

Se trata de una pintura que representa un beso apasionado entre dos jóvenes amantes, en una atmósfera romántica de suspense.

La escena se desarrolla en el vestíbulo de un castillo, realzado por tres escalones situados a la izquierda de la pintura y por el extenso muro de piedra que ocupa casi todo el fondo del cuadro.

Además se puede apreciar como el muro de piedra está interrumpido por un arco apuntado gótico, introducido por una columna, y por una ventana con parteluz en la esquina superior izquierda, apenas visible al estar cortada por el borde superior del cuadro.

También llama la atención como el hombre desempeña un papel activo en el beso, puesto que está sujetando entre sus manos firmemente la cabeza y el rostro de la mujer, en contraste, la mujer se aferra a los hombros del hombre con el brazo izquierdo.

Ambos están representados embelesados en un éxtasis amorosos, ya que los dos cuerpos se compenetran apasionadamente, con el torso del hombre siguiendo el ágil cuerpo de la mujer, arqueado ante una pasión desmedida.

Sobretodo resalta el momento del beso, muy sensual, pero no muy tranquilo. Se aprecia como el hombre apoya la pierna izquierda en el primer escalón de la escalera, dejando que la empuñadura de una daga emerja de su capa.

Siendo ésta inestabilidad física la que revela cierto nerviosismo, como si el beso no estuviera impulsado por un anhelo sentimental, sino por una partida inminente.

Con respecto a la composición enfatizar como la presencia de una figura sombría al fondo, representada tras el arco apuntado, eleva el tono melodramático de la pintura.

Ésta figura tiene varias interpretaciones: desde que podría tratarse de un hombre que intenta espiar furtivamente la escena del beso, hasta que podría tratarse de un conspirador que espera o de que podría tratarse de un simple sirviente.

El esquema geométrico y de perspectiva está basado en una serie de diagonales que tienden a converger en el punto de fuga situado inmediatamente a la izquierda de los dos amantes.

Cabe destacar que éstas líneas representan el marco de la pintura y hacen que la atención del observador se centre en la pareja, que resalta sobre el fondo con los contornos de sus figuras bien definidos.

En cuanto a la paleta cromática resaltar que el atuendo del hombre con la capa marrón y las medias rojas, se funden armoniosamente con el vestido de manga larga de seda color azul claro.

El fondo se encuentra pintado en tonos neutros que hacen que resalten la figura de los amantes y una luz, procedente de una fuente externa colocada a la izquierda del cuadro inunda uniformemente toda la escena, resaltando los reflejos en el vestido de seda de la mujer, las diferencias en el pavimento y los sillares del muro.

Aparte cabe subrayar que la pintura El Beso tiene múltiples significados subyacentes: más allá de ser una representación de la impetuosidad juvenil, en el que convergen los ideales como el amor a la patria y el compromiso político-militar.

Presentado a la pareja como la personificación de una Italia unida, por lo que la pintura es un símbolo de los ideales románticos, nacionalistas y patrióticos del Risorgimento (es decir, la unificación italiana que tuvo lugar a lo largo del siglo XIX d.C. en la que se llevó a cabo la unión de los diversos Estados en los que la península itálica estaba dividida).

Cabe destacar que ésta interpretación está sustentada por diversos elementos iconográficos de la pintura. Primero destaca la ubicación dónde se desarrolla la escena que no se encuentra ligada a una época pasada y que permite que se convierta en un símbolo universal del patriotismo.

Segundo resaltar las posturas de los amantes que evocan una despedida voluntaria del hombre, encapuchado, apoyando el pie en el escalón, como si estuviera a punto de marcharse, mientras que la mujer abraza con fuerza los hombros del hombre, como si no quisiera interrumpir la despedida consciente de los peligros que enfrentará su amado por el patriotismo.

El Beso
(Segunda Versión)
El Beso
(Tercera Versión)

Para finalizar destacar que el pintor italiano Francesco Hayez pintó otras dos versiones de la pintura El Beso.

La segunda versión es la única que se ha transferido a acuarela sobre papel, en formato ovoide, creada entre los años 1.859 d.C. y 1.860 d.C. y donada por el autor a su amiga italiana Giuseppina Negroni Prati Morosini.

La segunda versión fue subastada por la casa de subastas Christie's de Nueva York (Estados Unidos de América) el 25 de abril del año 2.016 d.C. por 1.865.000 dólares estadounidense.

Se diferencia del origina en la tela blanca extendida sobre los escalones y por el verde brillante de la capa del hombre.

La tercera versión se diferencia de la original en la vestimenta de la mujer ataviada con un vestido blanco. Ésta versión fue realizada en el año 1.861 d.C. para la familia Mylius.

Se conoce que fue enviada en el año 1.867 d.C. a la Exposición Universal de París (Francia) y que en el año 2.008 d.C. fue subastada por la casa de subastas Sotheby's por un precio de 780.450 libras.

Actualmente se encuentra en la Pinacoteca de Brera, Italia.

lunes, 19 de mayo de 2025

Betsabea

La Betsabea, también conocido como Betsabé, es una pintura datada en el año 1.827 d.C., perteneciente al romanticismo.

Betsabea
Betsabea

Fue pintada por el pintor italiano Francesco Hayez.

Cabe resaltar que la pintura fue pintada sin encargo para la exposición del año 1.827 d.C. ocurrida en el Museo de Brera, ubicado en la ciudad de Milán (Italia).

Como curiosidad destacar que Betsabea fue la única obra no comisionada de la exposición, siendo adquirida en la misma por el rey de Wurtemberg Guillermo I de Wurtemberg.

Pasando así a formar parte de su colección de arte ubicada en la ciudad de Stuttgart, localizada en el estado de Baden-Württemberg, en el sudeste de Alemania.

En el año 1.922 d.C. la pintura fue vendida en la venta de la colección de la familia real ocurrida en el castillo de Rosenstein, en la ciuda de Stuttgart (Alemania).

Lo siguiente que se conoce es que el 10 de noviembre del año 1.998 d.C. la pintura fue subastada por la casa de subastas Sotheby's de Nueva York (Estados Unidos de América), siendo comprada por un coleccionista privado.

También destacar que el profesor e historiador de arte Fernando Mazzocca describió en el año 1.998 d.C. la pintura como "una delle più sensazionali nella storia dell’arte italiana dell’Ottocento" ("uno de los redescubrimientos más sensacionales en la historia del arte italiano del siglo XIX d.C.").

Betsabea



Descripción

Tiene una altura de 149,9 cm y una anchura de 115,6 cm. Está pintado al óleo sobre tela.

Se trata de una pintura que representa a un personaje bíblico, a la hija de Amiel Betsabé (en hebreo Bathseheba), esposa de Urías el hitita y después una de las esposas del rey israelita David.

Aparece representada en una escena de desnudo, siendo espiada por el rey David cuando está a punto bañarse.

Betsabé está representada en un primer plano, adoptando una postura semigirada, desnuda, con la pierna delantera levantada representado modestia.

La espalda está ligeramente encorbada hacia delante y la cabeza girada hacia el lado derecho con la mirada atenta atrayendo al espectador hacia la escena.

También en el rostro ovalado destacan las cejas finas, la nariz recta, los labios carnosos y el mentón pronunciado. 

El cabello oscuro se encuentra recogido y sujeto por un turbante blanco, ornamentado con líneas azules, anudado en la barbilla.

Está sentada sobre un paño blanco drapeado y lleva en el brazo derecho un brazalete dorado ornamentado con una incrustación de piedra preciosa.

Al fondo, también mirando al espectador desde el extremo más alto del plano pictórico, está representada la figura del rey David, ya cautivado por su conquista.

Con respecto a la composición destacar que la obra es una representación magistral de un desnudo femenino, resaltando los contornos suaves y sensuales de una mujer real, elevada al canon ideal.

La piel pálida contrasta perfectamente con el fondo oscuro del baño y la suave línea de su cuerpo se ve interrumpida únicamente por el brazalete dorado, ligeramente demasiado ajustado contra la piel de su brazo.

Aunque éste detalle lo único que hace es enfatizar más su naturalismo. En cuanto al uso del color, la ejecución y la calidad hacen que la pintura sea una obra maestra del artista.

En refente al tema resaltar que desde el período renacentista se han pintado numerosos cuadros que representan ésta narración bíblica, que abarca temas importantes como el adulterio y el derramamiento de sangre, la reprimenda divina y sus trágicas consecuencias (la caída de reyes).

Desde la azotea de su palacio, el rey David ve a Betsabé, esposa de Urías el hitita, bañandose, su belleza lo cautiva tanto que se acuesta con ella y la deja embarazada.

Su esposo ausente en la guerra es llamado por el rey para que regrese a casa y Betsabé pueda ocultar la verdadera causa de su embarazo, pero cuando se niega a abandonar la campaña bélica, el rey David ordena que lo trasladen al frente para que sea asesinado en batalla.

David se casa entonces con la viuda Betsabé, quién tiene un hijo. En respuesta a su adulterio y asesinato, el profeta Natán maldice la casa de David, lo que resulta en la muerte del niño concebido en adulterio.

Para finalizar subrayar que la pintura Betsabea fue el primero de tres lienzos que el pintor italiano Francesco Hayez pintaría sobre el tema del baño de Betsabé.

Betsabea fue concebida íntegramente por el pintor, que describió la obra en sus memorias como " ... una bañista, para mantener mi mano ejercitada en la pintura de desnudos, y también para demostrar mi gusto por pintar figuras de gran formato, incluso cuando no estaba obligado a hacerlo para clientes"(F. Hayez, Le mie memorie, 1890, p. 63).

Actualmente se encuentra en posesión de un coleccionista privado. 

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