El Tlaltecuhtli (deidad de la tierra) es una escultura datada aproximadamente entre los años 1.450 d.C. y 1.521 d.C., perteneciente al arte precolombino, en concreto al arte mexica o arte azteca.
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| Tlaltecuhtli (deidad de la tierra) |
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| Tlaltecuhtli (deidad de la tierra) |
Se conoce que perteneció a la colección de arte "Louis Petich Collection", ubicada en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos de América).
Entre los años 1.894 d.C. la escultura fue prestada para su exposición al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Estados Unidos de América).
Hasta que en el año 1.900 d.C. la escultura Tlaltecuhtli (deidad de la tierra) fue adquirida por el museo, pasando así a formar parte de su colección de arte permanente.
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| Tlaltecuhtli (deidad de la tierra) |
Descripción
Tiene una altura de 50,8 cm, una achura de 41,9 cm, un grosor de 12,7 cm y un peso de 58,967 kg.
Está esculpida en piedra, mediante las técnicas de incisión, grabado, tallado y pulido.
Se trata de una escultura que representa a la deidad Tlaltecuhtli (dios de la tierra) como un ser antropomorfo con brazos y piernas extendidos.
Llama la atención como la postura que presenta el dios (en actitud de dar a luz) era la misma que adoptaban las mujeres mexicas, lo que alude a la relación de la deidad con la fertilidad.
Además se puede apreciar cómo tanto las manos como los pies de la figura parecen tener garras y su cabeza de gran tamaño está inclinada hacia atrás y hacia arriba.
También se observa cómo tiene ojos prominentes, una boca muy abierta con la lengua bífida y un cuchillo de sacrificio sujeto entre los dientes.
Cabe destacar que esto hace referencia a la creencia que la deidad de la tierra devoraba a las víctimas de los sacrificios. De la misma manera se pensaba que el sol era engullido por sus faces abiertas al atardecer.
También resalta como en el torso de la deidad aparece representado el símbolo mexica del jade y otras piedras verdes, con forma de un círculo con un elemento colgante.
Se conoce que metafóricamente este motivo denotaba "preciosidad" y servía como símbolo del agua, por lo que en las representaciones de Tlaltecuhtli solían tallarse en la parte inferior de importantes esculturas mexicas.
Para finalizar subrayar que muchos pueblos de la antigua América concebían la tierra como un cocodrilo gigante, una tortuga o un monstruo semejante a un sapo que flotaba sobre el mar.
La piel rugosa y escamosa de estas criaturas, adornada con diseños geométricos, se comparaba con la superficie surcada e irregular de la tierra y con los patrones regulares de los campos cultivados.
Debido a su capacidad para desplazarse tanto en tierra como bajo el agua, estos tres animales servían de metáforas tanto de la tierra como el agua.
También poseían connotaciones relacionadas con la fertilidad. Es más para los mexicas, estos poderosos seres de la tierra y el mar se personificaban en la figura de la deidad terrestre Tlaltecuhtli.
Actualmente se encuentra en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, Estados Unidos de América.



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