viernes, 27 de febrero de 2026

La Parisina Japonesa

La Parisina Japonesa es una pintura datada en el año 1.872 d.C., perteneciente al realismo.

La Parisina Japonesa

Fue pintada por el pintor belga Alfred Stevens.

Lo primero que se conoce es que en el año 1.987 d.C. la pintura fue subastada por la casa de subastas Christie's de Londres (Gran Bretaña), comprada por un coleccionista privado.

Siendo en el año 1.989 d.C. cuando fue subastada por segunda vez por la misma casa de subastas y siendo adquirida por otro coleccionista privado.

Hasta que en el año 2.001 d.C. la pintura La Parisina Japonesa fue comprada por el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Lieja (Bélgica), dónde pasó a formar parte de su colección de arte.


Descripción

Tiene una altura de 150 cm y una anchura de 105 cm. Está pintado al óleo sobre lienzo.

Se trata de una pintura que representa la figura de una mujer joven de pie, de espaldas al espectador mirándose al espejo con un marco de madera y bordes dorados. 

Llama la atención la piel pálida, la mirada algo distraída de la mujer y el cabello pelirrojo que contrasta vívidamente con el fondo y que está recogido con un mono con horquillas imaginativas y coloridas. 

En el reflejo del espejo se puede apreciar el fondo del dormitorio que está compuesto por un biombo floral con fondo dorado y situado en el lado derecho hay un gran jarrón de celadón lleno de camelias altas japonesas trepadoras de color rosa claro.

Se encuentra ataviada con un kimono azul claro decorado con un patrón floral, un obi (cinturón) anudado en un lateral de la cintura, ornamentado con un patrón floral rojo y verde sobre un fondo verde salvia claro y una bata blanca que asoma en el escote.

También lleva un brazalete en el brazo derecho y con la mano derecha sostiene un abanico plano que parece estar elaborado con una tela translúcida, ligera y recortado de forma bastante radical en la parte inferior de la pintura.

Con respecto a la composición destacar que el reflejo permite al espectador hacerse una idea del espacio en el que se encuentra representada la mujer. 

La mujer se encuentra retratada de una manera muy íntima, no solo se la representa en el interior de una habitación privada, sino también está ataviada con su ropa privada.

La llamativa vestimenta garantiza que la joven destaque en el plano pictórico y como su presencia hace que cuente una historia.

Es más la pintura refleja el interés del autor por la moda femenina, siendo su opinión que la ropa reflejaba la personalidad de quien la vestía y demostraba el conocimiento de las últimas novedades sociales.

Por lo tanto la mujer representada se sumerge en el mundo de la moda no tanto por la comodidad, sino por el deseo de llenar su vida con algo que valora, haciendo que la moda hace que su vida sea menos vacía.

Al mismo tiempo el espejo en la pintura refuerza éste vacío existencial, siendo el reflejo del espejo el que da la perspectiva del interior de la habitación y el aspecto teatral de la vida parisina de la época.

También destaca el uso del japonismo reflejando la fascinación por la cultura japonesa en la pintura francesa del siglo XIX (período comprendido entre los años 1.801 d.C. y 1.900 d.C.), incluso si el espectador tiene poco conocimiento de Japón, casi todos los elementos de ésta pintura hacen una clara referencia a éste país.

Para finalizar subrayar que la pintura La Parisina Japonesa es una versión de la pintura La Túnica Japonesa, que se encuentra en la colección de arte del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York (Estados Unidos de América), ambas pintadas por el pintor belga Alfred Stevens.

Actualmente se encuentra en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Lieja, Bélgica.

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